Mientras unos odian a las ratas, otras ratas nos garantizan salud y vida. En un emotivo y muy merecido homenaje, Carolina, una rata gigante africana entrenada por la organización APOPO, se retiró oficialmente luego de casi siete años de servicio ejemplar en la detección de tuberculosïs en Tanzania y Etiopía.

Por extraño que parezca, Carolina no es una rata cualquiera: es una verdadera heroína. Durante su carrera, detectó más de 3,.000 casos de tuberculosïs que habían pasado desapercibidos en centros de salud. Tiene un extraordinario olfato, capaz de identificar muestras infectadas en segundos, se estima ayudó a prevenir más de 400,000 contagios en comunidades vulnerables.

Carolina formó parte del programa HeroRATS de APOPO, que entrena a ratas africanas gigantes para detectar minas terrestres y enfermedadës como la tuberculosïs. En su rango de especialización, las ratas trabajan olfateando hasta 100 muestras de esputo en apenas 20 minutos, superando con creces al ritmo convencional de las pruebas en laboratorios que en promedio tardan hasta cuatro días.

Su capacidad reside en el reconocimiento de compuestos orgánicos volátiles asociados a la bacteria Mycobacterium tuberculosis. Sus entrenadores refuerzan los resultados exitosos con clickers y premios de comida para asegurar una detección confiable y precisa.

Esta rata y sus pares tienen ventajas que van más allá de la detección química: su ligereza ser permitía trabajar en condiciones en que otros humanos y animales morirían en el intento, buscando minas en terreno, por ejemplo.

Desde noviembre, disfruta de su jubilación en un espacio al aire libre especialmente acondicionado junto a su compañero Gilbert, también retirado de labores.

Con información de El Tiempo

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