En un taller en las colinas de Carolina del Norte, una casa de barro construida desde cero, con piso de tierra, yeso de arcilla y un techo diseñado para durar, muestra un método ancestral que desafía la construcción tradicional. Sin embargo, en pocas semanas, la escena se convirtió en un espectáculo: un grupo de personas transformando tierra, arena, agua y paja en muros orgánicos y curvos, llenos de detalles, erigidos sobre una sólida base de piedra y rematados con un techo verde vivo.

El taller mostró cómo una casa de barro construida desde cero puede funcionar como un laboratorio al aire libre para la arquitectura sostenible. Combinando técnica, esfuerzo físico y creatividad, en cinco semanas lo que antes era un terreno desnudo se convirtió en un completo refugio, con suelo de tierra, paredes esculpidas, revoque de arcilla y un techo que actúa como un pequeño jardín colgante.

La mezcla se prepara en el suelo, sobre una lona, con los pies descalzos. Primero se mezcla arcilla seca y arena, luego se añade agua, hasta obtener una masa homogénea. Sólo entonces se añade la paja, que crea una especie de estructura natural dentro de la masa, aumentando la resistencia a la tracción. Cuando la mezcla alcanza la consistencia ideal, el grupo moldea grandes panes de barro y comienza a colocarlos sobre la base de piedra.

Cada porción se prensa a mano, cosiendo un bloque a otro hasta que toda la capa se convierte en un solo cuerpo, sin costuras aparentes. A medida que se levantan los muros, un equipo prepara nuevos lotes de mazorca, otro transporta los panes en cadena humana y otro da forma, alisa y nivela las superficies, siempre controlando la plomada y la alineación.

El resultado es un ritmo de construcción casi coreografiado, en el que cada persona entiende su posición en el flujo de la obra. Una vez alcanzada cierta altura, entran en juego los marcos de puertas y ventanas. Estos elementos de madera se fijan dentro de la masa de cob, y las paredes continúan creciendo alrededor de ellos, cosiendo siempre las nuevas capas a las anteriores.

Es en este momento que la casa de barro, construida desde cero, comienza a tomar la apariencia de una vivienda habitable, con aberturas definidas y circulaciones claras. Tras la estructura tosca, llega la parte más artística. Utilizando prácticamente la misma mezcla de arcilla, arena y paja, pero más refinada, el grupo crea volúmenes esculpidos en la superficie de los muros.
Lo que podría haber sido un simple trabajo aislado se ha convertido en material educativo para quienes sueñan con aplicar técnicas naturales en sus propios hogares o en proyectos profesionales.
Con información de: Natural Buildings









