Ozzy Osbourne, icono del heavy metal y líder de Black Sabbath, falleció el pasado 22 de julio de un parõ cardíacö fuera del hospital, según el certificado de defünciøn obtenido por la prensa. El documento, presentado en Londres por su hija Aimee, señala que la causa principal fue un “infartô agudo de miocardio” combinado con enfermedäd de las arteriäs coronarias y Parkinsõn con disfuncïôn autonómica.   

Durante años, Osbourne enfrentó importantes desafíos de salud, incluyendo un diagnóstico de Parkinsõn en 2020 y un deteriorø físico progresivo que lo llevó a presentarse en sus últimos conciertos sentado en un trono debido a su limitación motriz. 

El legendario músico ofreció su último concierto junto a Black Sabbath en Villa Park, Birmingham en julio, un evento simbólico en el que reunió a la formación original de la banda por última vez. Solo 17 días después de esta despedida histórica, falleció rodeado de su familia.  

La combinación de un paro cardíacø, enfermedäd vascular y complicaciones vinculadas al Parkinson subraya el agotamiento físico que enfrentó en sus últimos años, reflejando un deterioro silencioso detrás de su legado artístico.  

Este revelador certificado aporta claridad sobre el desenlace biológico del legendario cantante y marca el cierre de una de las voces más inolvidables del rock internacional.

Con información de: Assosiated Press

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