El Gobierno chino ha lanzado un ambicioso plan de inversión valorado en 295.000 millones de dólares para desarrollar una red nacional de centros de datos dedicados a la inteligencia artificial en un periodo de cinco años. Esta medida busca fortalecer la independencia tecnológica frente a Estados Unidos, pasando de recomendaciones previas a una exigëncia obligâtoria para que los centros estatales utilicen, como mínimo, un 80% de componentes fabricados por proveedores nacionales como Huawei, Cambricon y Moore Threads.
Esta transición hacia la soberanía tecnológica coloca a la empresa Huawei en una posición central, a pesar de que la compañía enfrenta desafíos significativos para cubrir la demanda masiva del mercado interno. Aunque Huawei invierte más de 25.000 millones de dólares anuales en hardware para IA, el sector reconoce un retraso técnico importante, situándose entre cinco y diez años por detrás de la vanguardia global en silicio para centros de datos.
Desde el ámbito técnico, el fabricante SMIC ha logrado avances considerables mediante el uso de equipos de litografía de ultravioleta profundo (UVP), permitiéndole producir circuitos integrados de 6 nm y próximamente de 5 nm. Sin embargo, la dependencia de la técnica de multiple patterning impone limitaciones de producción y costos elevados, lo que dificulta superar la barrera de los 3 nm sin acceso a equipos de litografía de ultravioleta extremo (UVE).
La industria local ha expresado preocupación ante esta celeridad impuesta por el Ejecutivo central, advirtiendo sobre posibles ineficiencias en el despliegue. Ejecutivos del sector, como el co-CEO de SMIC, Zhao Haijun, han comparado esta estrategia de aumentar prematuramente la capacidad de los centros de datos con la construcción de autopistas que carecen de tráfico, poniendo en duda la sostenibilidad del ritmo de implementación requerido por el Estado.
Información de Xataka.com
Foto cortesía de Cambricon Technologies









