Las autoridades y empresas chinas están construyendo una de las instalaciones manufactureras más grandes del mundo, un complejo tan vasto que supera en escala a la ciudad de Barcelona y funciona como una ciudad autosuficiente y no solo como una fábrica de autos.

Ubicada en Zhengzhou para la compañía BYD, esta megafactoría integra zonas de producción de baterías, motores, semiconductores y armado de vehículos, junto con infraestructura urbana completa que incluye zonas residenciales, redes de transporte interno, servicios básicos, comedores y áreas recreativas.

La rapidez con la que se levantó el proyecto es notable: gracias a un impulso estratégico del gobierno y la empresa, las obras comenzaron poco después de firmarse el proyecto y gran parte del complejo ya es funcional en cuestión de años, lo que demuestra la capacidad constructiva acelerada que caracteriza a muchas iniciativas industriales en China.

Este modelo rompe con el concepto tradicional de una fábrica al convertirse en un ecosistema productivo y social integrado, pensado para albergar a miles de trabajadores y operar de manera casi independiente, marcando un hito en la historia industrial moderna y en la ambición china de dominar la fabricación global de vehículos eléctricos.

Con información de: UNO

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