Cada año, cientos de millones de personas en China se sientan frente al televisor para ver la Gala de la Fiesta de la Primavera, reconocida por el Libro Guinness de los récords como el programa anual más visto del planeta. No es solo un espectáculo de música y danza, sino también un escaparate donde el país decide qué imagen quiere proyectar de sí mismo. En ese escenario de máxima visibilidad, la presencia de robots humanoides deja de ser una simple curiosidad tecnológica y pasa a funcionar como una declaración pública sobre el lugar que ocupa la innovación en el relato nacional. Lo que ocurrió allí no fue solo un número artístico, sino una pista clara de hacia dónde mira el gigante asiático cuando piensa en su futuro tecnológico.

Kung fu, coreografía y coordinación. Para presentar a sus robots ante millones de espectadores, los organizadores recurrieron a un símbolo profundamente reconocible: las artes marciales. En la transmisión de CCTV disponible en YouTube podemos ver a robots usando armas tradicionales como espadas y nunchakus, así como haciendo crobacias y saltos desde trampolines, siempre en secuencias compartidas con intérpretes humanos. La elección del kung fu aportaba algo más que espectacularidad visual, también puede interpretarse como una forma cercana de leer el avance tecnológico dentro de una tradición conocida por el público.

La magnitud del evento. La Gala de la Fiesta de la Primavera se emite desde 1983 y forma parte inseparable de la celebración del Año Nuevo en cientos de millones de hogares. Reuters la describe además como un evento comparable, por escala mediática, al Super Bowl estadounidense, capaz de concentrar cultura popular, mensaje político y ambición industrial en una sola noche. Lo que aparece en ese escenario entretiene y, al mismo tiempo, proyecta un mensaje y señala prioridades.

Al final, lo que se vio en ese escenario iba más allá de una coreografía bien ejecutada. Detrás de cada movimiento aparecía una narrativa de país que combina ambición tecnológica, política industrial y proyección cultural en una misma imagen televisiva. La pregunta ya no es si estos robots pueden actuar ante millones de personas, sino cuánto crecerá su presencia en los próximos años y en qué espacios de la vida cotidiana terminarán integrándose. Por ahora, su presencia masiva está destinada a este tipo de espectáculos.

Con información de: Clarín

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