El presidente chino, Xi Jinping, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, han inaugurado una nueva etapa en sus relaciones diplomáticas bilaterales tras celebrar una cumbre de alto nivel en Pionyang. Durante un banquete oficial en la Casa Mokran, el mandatario chino calificó este encuentro como un «nuevo punto de partida histórico», diseñado para blindar la alianza estratégica de ambas naciones frente al complejo y cambiante escenario geopolítico global.
Esta histórica visita de Estado, la primera de Xi Jinping a territorio norcoreano en siete años, busca dinamizar una relación que fundamenta su vigencia en el legado del Tratado de Amistad, Cooperación y Asistencia Mutua, instrumento que conmemora este año su 65.º aniversario. A través de un artículo publicado en el diario oficial Rodong Sinmun, el líder chino ratificó su firme compromiso con la estabilidad regional y la revitalización de los canales de cooperación tradicional ante la comunidad internacional.
Por su parte, Kim Jong-un resaltó la trascendencia de las conversaciones para coordinar posturas comunes y hacer frente de manera unificada a los desafíos externos. Durante las sesiones de trabajo técnico, ambos dirigentes intercambiaron opiniones detalladas sobre asuntos regionales, consolidando un frente político común y priorizando el fortalecimiento de los intercambios de alto nivel en la hoja de ruta de Pekín y Pionyang.
La agenda bilateral puso un énfasis riguroso en potenciar los vínculos en los ámbitos diplomático y militar, reforzando la influencia de Pekín en el proceso de toma de decisiones en la península, sin que la discusión pública abordara el proceso de desnuclearización. Con este paso, ambas potencias buscan superar los periodos de enfriamiento de la última década y las tensiones derivadas de los ensayos nucleares previos, adaptando su alianza a las dinámicas internacionales contemporáneas.
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