La alimentación es, sin lugar a dudas, la gran carta con la que cualquiera persona puede cuidarse más y mejor, o hacerlo al revés. Por ejemplo, durante la menopausia las mujeres sufren una caída de los niveles de estrógenos que acaba provocando evidentes alteraciones físicas, desde cambios de presión arterial, al metabolismo de los lípidos o la distribución de la grasa corporal. Todo ello se puede afrontar mejor con una dieta y pautas nutricionales específicas.
«El té verde tiene catequinas; el chocolate negro, procianidinas; los frutos rojos, antocianinas y la naranja, flavanonas», expone a ABC Periago, que es catedrática de Nutrición y Bromatología. La idea fue incorporar, a modo de suplementación, estos productos a 25 mujeres en edad menopáusica para ver los efectos. Durante dos meses tuvieron que tomar a lo largo del día dos onzas de chocolate negro 85%, una taza de té verde y 100 mililitros de un zumo con estas tres frutas.
Que los compuestos fenolíticos, presentes en estos alimentos, son antioxidantes es más que sabido, pero no lo era el hecho de que se pudieran absorber bien a nivel intestinal. Los análisis a las voluntarias revelaron un aumento significativo en la excreción urinaria de metabolitos fenólicos: se identificaron 116 compuestos resultantes de la metabolización de los (poli)fenoles por la acción de la microbiota intestinal.
Los investigadores esperan seguir indagando en la relación de los alimentos de origen vegetal con la salud cardiometabólica y en cómo las bacterias intervienen en nuestra microbiota y los compuestos fenólicos pueden acabar modulando nuestra genética.
Con información de: La Nación









