La alimentación es imprescindible para mantener un buen estado físico y llevar una vida saludable. Las dietas llegaron hace tiempo bajo la promesa de mejorar nuestras vidas, y con el tiempo fueron llegando otros métodos para perder peso. Uno de esos métodos es el ayuno intermitente, del que existen diferentes tipos, pero que siguen un mismo patrón, y es el de evitar comer en determinadas horas.
Por ejemplo, el más común es el formato 16:8, en el que ayunas 16 horas y que tienes un período de alimentación de 8 horas. No es el único, pues también llama especialmente la atención el 5:2, en el que pasas cinco días siguiendo una alimentación normal, para luego estar dos días enteros sin comer. Un método que funciona para la pérdida de peso, pero que resulta complejo de mantener en el tiempo, y que ha sido objeto de estudio incluso en la ciencia.
Según los científicos, “la evidencia actual proporciona algunos indicios de que las dietas de ayuno intermitente tienen beneficios similares a la restricción continua de energía para la pérdida de peso y los factores de riesgo cardiometabólico. Se necesitan ensayos de mayor duración para corroborar estos hallazgos”. Y es que no se trata de establecer un método mejor que el otro, sino de posicionar el ayuno intermitente dentro de un régimen concreto, integrándolo dentro de una dieta alimenticia concreta.
Con información de: TN









