Investigadores han creado el primer cemento «vivo» del mundo, una innovación que podría transformar la industria de la construcción. Este material biocompuesto es capaz de generar energía, ofreciendo una alternativa ecológica al cemento tradicional. Su desarrollo marca un avance significativo hacia edificaciones más sostenibles y eficientes energéticamente.

El cemento vivo incorpora microorganismos que, al interactuar con su entorno, producen electricidad. Esta capacidad lo convierte en una fuente potencial de energía para edificios inteligentes, integrando funciones como iluminación autónoma y sensores ambientales sin necesidad de fuentes de energía externas.

Además de su capacidad energética, este material presenta ventajas medioambientales. Su producción emite menos CO₂ en comparación con el cemento convencional, y su composición permite la autorreparación de grietas, extendiendo la vida útil de las estructuras y reduciendo la necesidad de mantenimiento.

La aplicación de este cemento vivo podría extenderse a diversas áreas, desde viviendas hasta infraestructuras urbanas, contribuyendo a la creación de ciudades más sostenibles. Su integración en proyectos de construcción permitiría una mayor eficiencia energética y una reducción en la huella de carbono de las edificaciones.

Con información de: El Universo

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