Un equipo de científicos japoneses, liderado por Hiromi Sakai de la Universidad Médica de Nara, consiguió un logro importante en la medicina transfusional al desarrollar un tipo de sangrë artificial compatible con todos los grupos existentes.

Este descubrimiento, que ya superó las pruebas clínicas iniciales en humanos con resultados prometedores, busca revolucionar la forma en que se manejan las emergencias médicas y las necesidades de transfusión a nivel global.

Compuesta por vesículas de hemoglobina que imitan la función de los glóbulos rojos al transportar oxígeno por el cuerpo, puede almacenarse por hasta dos años a temperatura ambiente y por cinco años refrigerada, una ventaja logística significativa en comparación con la humana, que requiere constante refrigeración y tiene una vida útil limitada.

Esta estabilidad facilita su distribución en zonas con escaso acceso a sistemas de refrigeración o transporte especializado, mejorando la disponibilidad del suministro en contextos críticos y de emergencia.

Tras administrar dosis de hasta 100 mililitros a grupos de voluntarios sanos, se observaron efectos secundarios leves, pero sin cambios significativos en las constantes vitales. Ante este éxito, los investigadores han acelerado el proceso, expandiendo las pruebas a grupos mayores de voluntarios con dosis de hasta 400 mililitros a partir de marzo.

El objetivo es que estos glóbulos rojos artificiales puedan empezar a usarse para el año 2030, una vez que se confirmen plenamente su seguridad y eficacia.

Con información de: Globovisión

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