Un estudio reciente, inspirado por el caso de una enfermera escocesa con una sensibilidad olfativa excepcional, reveló el potencial revolucionario de los olores corporales para la detección temprana de enfermëdades. La investigación se centra en cómo biomarcadores olfativos específicos podrían servir como una herramienta de diagnóstico no invasiva y rápida.
Este avance podría transformar la medicina preventiva, permitiendo a los profesionales de la salud identificar condiciones como el Parkinson, la diabëtes y el cáncër mucho antes de que se manifiesten los síntomas clínicos. La historia de Joy Milne, una enfermera jubilada con hipersomnia, impulsó la investigación. Milne fue capaz de detectar un olor almizclado distintivo en su marido años antes de que le diagnosticaran la enfermedad de parkinsøn.
Posteriormente, identificó el mismo aroma en otros pacientes, lo que llevó a los científicos a investigar sistemáticamente la conexión entre los olores y las enfermëdades. Este descubrimiento subraya el potencial sin explotar de los sentidos para la detección médica y valida la sabiduría popular sobre la relación entre el olor y la salud. Científicos como la química analítica Perdita Barran están liderando los esfuerzos para decodificar estos biomarcadores.
Su trabajo incluye el desarrollo de tecnologías avanzadas, como una «nariz robótica» y pruebas sencillas con hisopos cutáneos, diseñadas para replicar la precisión olfativa de personas como Milne y de animales entrenados, como los perros que han demostrado su capacidad para detectar enfermedades. En resumen, la investigación sobre los olores corporales abre una nueva y prometedora frontera en el campo de la salud.
Con información de: BBC Mundo News









