Investigadores de la Universidad de Virginia Tech (EEUU) han usado herramientas avanzadas de edición genética para devolver la capacidad de recordar a cerêbros envejëcidos de animales. El equipo modificó rutas moleculares específicas y reactivó genes dormidos en ratones de edad avanzada que provocaron mejoras significativas en su memoria. Este hallazgo sugiere que el declive cognitivo asociado a la edad es reversible y abre un enfoque nuevo para crear los tratamientos que lo consigan.

«Este trabajo demuestra que el deterïoro de la memoria está relacionado con cambios moleculares específicos que pueden ser objeto de estudio y tratamiento. Si logramos comprender qué lo provoca a nivel molecular, podremos empezar a entender qué falla en la demencia y, con el tiempo, utilizar ese conocimiento para desarrollar nuevos enfoques terapéuticos», asegura Timothy Jarome, profesor de la Escuela de Ciencias Animales y la Escuela de Neurociencia de Virginia Tech y líder de la investigación. «La pérdida de memoria afecta a más de un tercio de las personas mayores de 70 años, y es un factor de rïesgo importante para la enfêrmëdad de Alzheïmer», afirma el investigador.

El equipo ha publicado dos estudios complementarios sobre esta investigación. El primero, se centró en un proceso celular llamado poliubiquitinación K63, un sistema de etiquetado que dirige a las proteínas dentro de las células cerebrales y les dice cómo comportarse. Cuando el sistema funciona correctamente, ayuda a las neuronas a comunicarse eficazmente y formar recuerdos.

En el segundo estudio, los investigadores probaron a reactivar el IGF2, un gen factor de crecimiento conocido por ayudar a la formación de memoria. A medida que el cerêbro envejêce, la actividad de IGF2 disminuye porque el gen se silencia químicamente dentro del hipocampo mediante un proceso natural llamado metilación del ADN, que añade etiquetas químicas al ADN y apaga el gen.

Aunque los resultados son muy prometedores, los investigadores admiten que por ahora son estudios preclínicos realizados en modelos animales. Será necesario realizar ensayos clínicos exhaustivos en humanos para determinar la seguridad y eficacia de estos enfoques en personas antes de que estas terapias genéticas puedan estar disponibles comercialmente en las farmacias.

Con información de: Mayo Clinic

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