Un equipo de investigadores consiguió que embriones de gallina desarrollaran características primitivas similares a las de los dinosaurios, en un experimento que aporta nuevas pistas sobre la evolución de las aves. A través de la manipulación genética durante el desarrollo embrionario, se logró modificar temporalmente la formación de las plumas, haciéndolas parecer más simples y parecidas a estructuras ancestrales.

El estudio se centró en la intervención de un gen clave en el desarrollo temprano, conocido por su papel en la formación de tejidos y estructuras corporales. Al alterar su actividad en fases específicas del embrión, los científicos observaron cambios en las plumas, que adoptaron una forma más tubular, similar a las protoplumas que existieron en los dinosaurios hace millones de años.

Este hallazgo ofrece evidencia importante sobre cómo ciertas características de los dinosaurios aún están presentes, de forma latente, en el ADN de las aves actuales. Los resultados ayudan a comprender mejor la transición evolutiva entre los dinosaurios terópodos y las aves modernas, reforzando la teoría de que estas últimas descienden directamente de aquellos antiguos reptiles.

Aunque los cambios observados fueron temporales y el desarrollo embrionario tendió a corregir las alteraciones con el tiempo, el experimento representa un avance significativo en el estudio de la biología evolutiva. Los investigadores destacan que este tipo de trabajos permite reconstruir cómo surgieron algunas de las adaptaciones más importantes en la historia de la vida.

Finalmente, el estudio abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la activación de rasgos ancestrales en especies actuales. Más allá del caso puntual de las plumas, la ciencia busca entender hasta qué punto es posible “reactivar” información evolutiva oculta en el ADN, lo que podría ampliar el conocimiento sobre la historia de la vida en la Tierra.

Con información de: TN

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