Según MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, “la comida puede calmar sentimientos estresantes, aunque el efecto es temporal. Los alimentos con altos contenidos de grasa, azúcar y sal pueden volverse más atractivos cuando experimenta ëstrés, cuando está de mal humor o cuando se siente mal sobre sí mismo. Comer por razones emocionales a menudo se vuelve un hábito”.
Según informó el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Conducta (CIMCYC), se trata de un abordaje que combina estimulación magnética transcraneal (EMT) con entrenamiento del control inhibitorio de la alimentación. Esto busca prevênir los impulsos poco saludables, sin dejar de lado pilares fundamentales como la actividad física.
“Estas técnicas preparan al cerebro para mejorar los resultados relacionados con la comida, aumentando la capacidad de tomar decisiones saludables de manera consciente”, precisaron los autores en un comunicado institucional. Recientemente, han identificado técnicas efectivas que se enfocan en disminuir la impulsividad, reaprender a focalizar la atención, mejorar el control inhibitorio y manejar con eficacia comportamientos alimenticios y de ejercicio.
En ese tono, Vilar planteó que con los proyectos actuales, esperan “seguir contribuyendo al desarrollo de intervenciones más integrales y efectivas que fomenten la adopción de un estilo de vida saludable, ofreciendo soluciones específicas para cada persona”.
Con información de: Infosalus









