Misterio, historia y magia definen al imponente río Orinoco, afluente que recorre buena parte del estado Bolívar, además es el tercer afluente más caudaloso del mundo con 2.140 kilómetros de longitud. Su conexión con la capital, Ciudad Bolívar, atrae la mirada de turistas y propios e invita a conocer más de esta relación naturalmente encantadora.
Mucho se ha escrito del soberbio Orinoco, de sus crecidas históricas que han alcanzado niveles alarmantes para su población, pero como todo lo natural, al llegar la temporada de sequía el río vuelve a su cauce. De esas crecidas, la mayor que ha sido documentada ocurrió el 10 de agosto del año de 1892, cuando el río alcanzó la cota máxima de 19,14 m.s.n.m, constituyéndose la mayor crecida experimentada por el río en 126 años de registros.

En los últimos años las crecientes han venido superando los niveles regulares, como la del 2018, cuando se registró la segunda más grande en 129 años que alcanzó los niveles de 18,34 y que afectó a sectores de Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz y Caicara del Orinoco, en el estado Bolívar.
El Orinocometro y sus misterios
La Piedra del Medio, es una de las características más emblemáticas del Río Orinoco, denominada por Alejandro Humboldt durante su expedición como el “Orinocometro”, porque según sirve para medir el agua que pasaba por la ciudad. Además, se asemeja a los “Nilómetros”. De los misterios que encierran a esta particular piedra, está una leyenda indígena relata que bajo de esa piedra habita una culebra de siete cabezas, que succiona el agua del río originando peligrosos remolinos. Eso ocurre cuando el monstruo esta sediento y absorbe todo lo que pasa por ahí como curiaras, nadadores, pescadores, entre otros.
Se conoce que “La Mucura”, una chalana cargada de vehículos, se hundió allí el 27 de febrero de 1952 y dio validez a la leyenda de la culebra. Residentes cuentan que iba un cargamento de oro por eso el Gobernador de la época contrato a buzos, pero estos aseguraron no querer regresar más al fondo del río y menos cerca de esa piedra.

Hoy en día, esta capital histórica reluce su majestuosidad como altar de la patria, ante su rico contenido cultural, tradiciones, música y su gente. Cuna de grandes talentos deportivos, sociales, Ciudad Bolívar es una de las pocas ciudades venezolanas que conservan su acervo histórico, expresado en su arquitectura colonial y particularmente en construcciones como la Casa de San Isidro, la Casa del Correo del Orinoco, la Cárcel Antigua, la antigua Casa Arzobispal, la Casa Parroquial, la Casa del Congreso de Angostura , la Casa de la Real Hacienda (hoy sede de la Gobernación del estado Bolívar), la Casa de los Gobernadores de la Colonia y la imponente Catedral Metropolitana.
Ciudad Bolívar, rinde tributo al grande de América en su nombre, a su legado y su gente, dando cobijo al extranjero y futuro próspero al propio, así que única es esta hermosa capital venezolana.

Con información de: Turismo Maso









