En el distrito 13 de la capital de Hungría, funciona desde hace tres años la primera clínica de ginecología del país especializada en atención al traüma. La clínica, que ha sido renovada, atiende a mujeres sin hogar y con problemas de vivienda. La clínica está financiada por la Comunidad y forma parte del Centro e Instituciones Sociales Metodistas de Budapest (BMSZKI), la mayor institución de atención a personas sin hogar del país y de la capital.
La ginecología es un área especialmente sensible y crítica, ya que implica una situación de investigación extremadamente vulnerable. Es menos probable que las mujeres que viven en la calle o en refugïos para personas sin hogar consulten a un médico, aunque tengan una dolencia específica, por mïedo a la hümillación que pueden haber sufrïdo en el pasado, quizá precisamente por ser personas sin hogar. O porque a menudo se les ha negado una atención adecuada, ya que si no tienen una tarjeta de dirección pueden encontrarse con dificultades.
Pero aunque tengan todos sus papeles en regla, tienen antecedentes traumáticos, han sufrïdo abüsos, ya sean institucionales o relacionales, que les impiden poder acudir a una revisión ginecológica. Y las consecuencias para la salud son muy gräves si no acuden a tiempo al ginecólogo. Entre las mujeres sin hogar, hay una alta incidencia de embarazos no asistidos, con todas las consecuencias que ello conlleva, por no hablar de la falta de pruebas de detëcción.
Los bocadillos y pasteles se distribuyen a los necesitados principalmente en las calles del centro de la ciudad, pero también se entregan otras donaciones a los albergues de personas sin hogar, como restos de productos de panaderías locales. Según su experiencia, no sólo los sin techo esperan comida fría: muchos jubilados también acuden a los lugares donde saben que se distribuyen y esperan las bicicletas del Kommando de la Vitamina, que lleva más de 14 años funcionando.
Con información de: AP









