Los collares inteligentes para perros se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada por dueños de mascotas, ya que combinan tecnologías como GPS e inteligencia artificial para ofrecer mayor control, seguridad y seguimiento del bienestar del animal.

Estos dispositivos funcionan a partir de un sistema de geolocalización. Incorporan un módulo GPS que se conecta con satélites para determinar la ubicación exacta del perro y enviar esa información a una aplicación móvil, permitiendo al dueño ver en tiempo real dónde se encuentra su mascota.

Además de ubicar al animal, muchos collares permiten crear “cercas virtuales”. Esto significa que el usuario puede delimitar un área segura desde su teléfono y recibir alertas automáticas si el perro sale de ese perímetro, lo que resulta útil para prevenir extravíos.

Otro componente clave es el monitoreo de actividad. Estos dispositivos registran datos como caminatas, tiempo de descanso, movimientos e incluso patrones de comportamiento diario, ofreciendo una visión más completa de la rutina del animal.

La incorporación de inteligencia artificial lleva esta tecnología un paso más allá. Algunos modelos analizan la información recopilada para detectar cambios en el comportamiento, niveles de actividad o descanso, lo que puede servir como alerta temprana ante posibles problemas de salud o estrés.

En conjunto, estos collares funcionan como una plataforma integral que combina ubicación, seguridad y análisis del comportamiento. Aunque ofrecen mayor tranquilidad a los dueños, especialistas advierten que su uso es complementario y no sustituye la atención veterinaria profesional.

Con información de: El Espectador

¿Qué opinas de esto?