El escenario político latinoamericano vivió un nuevo giro este 21 de marzo de 2026, cuando Gustavo Petro oficializó el traspaso de la presidencia pro tempore de la CELAC a Yamandú Orsi, marcando el cierre del periodo colombiano al frente del bloque regional.

La ceremonia simbólica incluyó la entrega del mazo y la bandera de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, elementos que representan la autoridad del organismo. El relevo se produjo en medio de una agenda internacional cargada, con la presencia de líderes y delegaciones de múltiples países que participaron en debates sobre cooperación política, económica y social.

Al asumir el liderazgo, el mandatario uruguayo dejó claro el enfoque que marcará su gestión: preservar a América Latina y el Caribe como una zona de paz en un contexto global cada vez más complejo. Orsi subrayó que este logro es resultado de decisiones políticas sostenidas durante décadas, aunque reconoció los desafíos internos que enfrenta la región, especialmente en materia de seguridad.

En su discurso, también hizo énfasis en la necesidad de enfrentar de forma conjunta problemáticas como el narcotráfico, el tráfico de armas y el crimen organizado transnacional. Bajo su liderazgo, Uruguay buscará impulsar una agenda centrada en la cooperación regional, la seguridad alimentaria, la integración energética y la educación.

El traspaso no solo simboliza un cambio de mando, sino también la continuidad de un proyecto de integración regional que busca fortalecer la voz de América Latina y el Caribe en el escenario global. Con Uruguay al frente hasta 2027, la CELAC se enfrenta al reto de traducir los discursos en acciones concretas que permitan consolidar un bloque más unido frente a los desafíos del mundo actual.

Con información de: Globovisión

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