La despedida tras su asêsinâtô constó de una misa solemne oficiada por el cardenal Luis José Rueda en la Catedral Primada de Bogotá congregó a una amplia representación política del país, incluyendo a los expresidentes César Gaviria, Ernesto Samper y Juan Manuel Santos, así como a la exvicepresidenta Marta Lucía Ramírez.

También asistió una delegación estadounidense encabezada por el subsecretario de Estado Christopher Landau. Sin embargo, por petición expresa de la familia, no hubo representación alguna del Gobierno de Gustavo Petro.

El momento más emotivo de la ceremonia se vivió cuando Alejandro, el hijo de cuatro años de Uribe Turbay, se acercó sonriente al féretro cubierto con la bandera colombiana para depositar una rosa blanca. La escena evocó inevitablemente lo ocurrido en enero de 1991, cuando el propio Miguel, entonces de la misma edad que tiene ahora su hijo, realizó el mismo gesto ante el féretro de su madre, Diana Turbay, asêsïnâda durante un intento de rescate tras seis meses de sêcuêstro por el cartel de Medellín.

María Claudia Tarazona, viuda del senador, expresó con dolor cómo «Miguel no quería que se repitiera lo que él tuvo que vivir a sus cuatro años y que dolorosamente hoy mi hijo amado, Alejandro, está viviendo». La tragedia familiar se completaba así en un ciclo cruel de vïolêncïa que ha marcado a tres generaciones de la familia Uribe Turbay.

El funeral concluyó con la interpretación de ‘El Guerrero’ por parte del cantante Yuri Buenaventura acompañado por la Orquesta Filarmónica de Bogotá. El féretro salió de la catedral bajo una lluvia de rosas blancas y por una calle de honor formada por la multitud, dirigiéndose al Cementerio Central de Bogotá, donde quedaron sepultados los restos del senador que llegó al Congreso en 2022 con la mayor votación de su partido, el Centro Democrático.

Con información de: Medios Internacionales

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