Perder a alguien o algo importante no se trata de “superarlo”, sino de aprender a convivir con el vacío que deja. Esta es la reflexión del experto en salud mental Farid Dieck, quien desafía la idea común de que el duelø puede cerrarse con un simple paso del tiempo.
Según Dieck, el duelø no consiste en borrar recuerdos ni reemplazar lo que se perdió. “No se supera lo perdido, se aprende a vivir con la ausencia”, explica. Cada pérdida deja una huella que modifica quiénes somos y cómo nos relacionamos con el mundo. Aprender a aceptar ese hueco es, en realidad, un proceso de adaptación más que de “superación”.
El especialista señala que lo que la mayoría percibe como recuperación es, en realidad, la habilidad de reorganizar la vida frente a la ausencia. Mantener rituäles, recordar momentos importantes y honrar lo perdido son herramientas fundamentales para transitar el duelø sin negarlo, permitiendo que el recuerdo conviva con la vida presente.
Dieck enfatiza que no existe un tiempo estándar para superar una pérdida ni una fórmula mágica que haga desaparecer el dølor. Cada persona debe permitirse sentir, recordar y adaptarse a su propio ritmo, entendiendo que aceptar el vacío no significa resignarse, sino aprender a vivir con él de manera consciente.
El mensaje central del experto es liberador: la pérdida no nos deja intactos, pero nos enseña a reconectar con lo que permanece, transformando el dølor en un aprendizaje vital que fortalece nuestra capacidad de vivir y amar, aun en la ausencia.
Con información de: El Confidencial









