El frizz aparece cuando el cabello pierde hidratación y la cutícula se abre, lo que provoca que la fibra capilar absorba la humedad del ambiente. Como resultado, el pelo se encrespa, se esponja y pierde definición, algo que suele afectar más a cabellos ondulados, rizados o secos.
Una de las claves principales para reducir el frizz es mantener una buena hidratación capilar. Usar champús y acondicionadores suaves ayuda a evitar la resequedad, mientras que los productos nutritivos contribuyen a sellar la cutícula y mejorar la apariencia del cabello desde el lavado.
También es importante la forma en que se seca el cabello. Frotarlo con fuerza con una toalla puede aumentar el frizz, ya que daña la cutícula. Lo recomendable es retirar el exceso de agua con una toalla de microfibra o una camiseta de algodón, haciendo presión suave en lugar de fricción.
Otro consejo útil es aplicar aceites o cremas hidratantes ligeras, especialmente en medios y puntas. Ingredientes como el aceite de argán o jojoba ayudan a controlar el encrespamiento, aportan brillo y mantienen el cabello más manejable durante el día sin dejarlo pesado.
Por último, adaptar la rutina al tipo de cabello es fundamental. Evitar el exceso de calor, usar productos específicos según la textura y peinar con cuidado puede marcar una gran diferencia. Con constancia y buenos hábitos, el frizz puede reducirse notablemente y el cabello luce más saludable y definido.
Con información de: TN









