Durante los meses de verano, el riesgo de lesiones en las almohadillas plantares de los perros aumenta significativamente debido a la exposición prolongada a superficies recalentadas. El asfalto y otras zonas pavimentadas, en ocasiones, alcanzan temperaturas superiores a los 60 °C en días calurosos, lo que puede provocar quemaduras de primer o segundo grado en cuestión de segundos.
Las almohadillas, que desempeñan un papel esencial en la movilidad y en la regulación térmica del animal, no están preparadas para soportar ese tipo de condiciones extremas. «Funcionan como un calzado natural, pero con altas temperaturas pueden producirse quemaduras severas», explica Ana Hernández, veterinaria de Sanitas. «Estas lesiones, además del dôlor que provocan, pueden derivar en infeccïones, pérdida de tejido o cojera persistente», añade.
Ajustar los horarios de paseo: durante los meses más calurosos, las horas centrales del día, entre las 12:00 y las 19:00, concentran las temperaturas más elevadas. Incluso si el aire comienza a refrescar, el asfalto y otras superficies pueden mantener un calor residual muy elevado. Por ello, se recomienda programar los paseos más largos a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando las condiciones son más seguras.
Higiene y revisión tras cada paseo: una vez en casa, se recomienda lavar las patas con agua templada y un jabón suave, sin componentes agresivos. Posteriormente, deben secarse con cuidado, prestando atención a posibles heridas, grietas, inflamación o residuos entre los dedos.
Con información de: La Nación









