Crujiente, vistoso y extremadamente fácil de preparar. El roscón de hojaldre se ha convertido en una de las alternativas más populares para quienes buscan una versión exprés y diferente del clásico. Con chocolate caliente, es la receta ideal para compartir en meriendas o desayunos durante la Navidad, una alternativa fácil que no requiere de más de 45 minutos de esfuerzo.

Ingredientes que rinde de 8 a 10 porciones generosas:

  • 2 láminas de hojaldre (rectangulares o redondas).
  • 1 huevo (para pintar).
  • 200 ml de nata para montar (mínimo 35% MG).
  • 2 cucharadas de azúcar glas.
  • Frutas confitadas al gusto.
  • Almendras laminadas o azúcar perlado (opcional).
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla (opcional).

Cómo hacer roscón de hojaldre, paso a paso:

Precalienta el horno a 200 ℃. Extiende una lámina de hojaldre sobre papel de horno. Si es rectangular, recorta dos círculos (uno grande y otro más pequeño dentro) para formar un aro. Repite el corte con la segunda lámina de hojaldre. Coloca una lámina en la bandeja de horno. Sitúa la segunda lámina de hojaldre encima y presiona ligeramente alrededor de los bordes para sellar ambas partes.

Bate el huevo y pinta toda la superficie del roscón con ayuda de una brocha. Decora con frutas confitadas cortadas y, si deseas, espolvorea con almendras laminadas o azúcar perlado mezclado con unas gotas de agua. Hornea durante 20-25 minutos, hasta que el roscón esté muy dorado y crujiente. No abras el horno en los primeros 15 minutos para garantizar que suba correctamente. Deja enfriar completamente sobre una rejilla antes de rellenar.

Monta la nata con el azúcar glas y la esencia de vainilla, batiendo hasta que esté firme. Cuando el roscón esté frío, ábrelo por la mitad de manera horizontal y rellena con la nata montada usando una manga pastelera o cuchara. Coloca la parte superior del roscón sobre la nata y espolvorea con azúcar glas antes de servir.

El roscón sin rellenar se puede guardar hasta 2 días en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Si se rellena con nata o crema, debe conservarse en la nevera y consumirse en un máximo de 24 horas para asegurar la frescura y la seguridad alimentaria.

Con información de: Directo al Paladar

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