La vertiginosa marcha de la Inteligencia Artificial Generativa esfuma las fronteras que separan al contenido sintético del real. ¿Somos capaces de identificar si un rostro fue creado con IA, o si se trata de la fotografía de una persona que existe en este mundo? Si bien esa capacidad es sostenidamente empobrecida conforme avanzan las tecnologías, un nuevo estudio propone una estrategia que ayudaría a mejorarla. «La clave es entrenar el ojo“.

Las creaciones con IA son cada vez más fáciles de crear y difíciles de detectar”, señaló Eilidh Noyes, investigadora en psicología de la universidad británica. La especialista comentó que esa dificultad no es trivial, porque el contenido sintético puede utilizarse con fines maliciosos. “Por eso es crucial que, desde el punto de vista de la seguridad, probemos métodos para identificar a las imágenes artificiales”, agregó.

Los participantes que recibieron entrenamiento para el estudio fueron informados de algunas claves para reconocer si una cara fue creada con IA. Por ejemplo, una sutil, aunque reconocible, borrosidad en los bordes del pelo y la piel. Por su parte, Katie Gray, de la Universidad de Reading, remarcó que calibrar el ojo es un proceso breve y fácil de implementar.

“Los resultados sugieren que combinar este entrenamiento con las habilidades naturales de los superreconocedores podría ayudar a abordar problemas del mundo real, como la verificación de identidades en línea”, subrayó.

Con información de: La Vanguardia

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