No hay mejor pasaporte a los recuerdos que la música. El simple hecho de escuchar los primeros acordes de una canción que nos acompañó en un momento importante de la adolescencia nos hace revivir momentáneamente las sensaciones que experimentábamos entonces, con más fuerza incluso que otros sentidos como el gusto o el olfato. Pero la música no solo trae esos recuerdos con una claridad asombrosa, sino que tiene el poder de transformarlos, e incluso puede ser una herramienta poderosa para mejorar la calidad de vida de las personas que tienen problemäs de memoria.

Una investigación del Instituto de Cerebro y Creatividad (BCI) liderada por el profesor de psicología y neurología Assal Habibi, publicada en la revista ‘Human Brain Mapping, ha demostrado que escuchar canciones asociadas a momentos significativos de nuestra vida activa regiones clave del cerebro, lo que podría favorecer el bienestar emocional y la función cognitiva.

La explicación científica a la conexión que hay entre música y memoria está en el hipocampo, encargado de almacenar recuerdos, y la amígdala, que regula las emociones y activa el sistema de recompensa del cerebro. El mencionado estudio utilizó resonancias magnéticas funcionales para observar la actividad cerebral de los participantes mientras escuchaban música asociada a eventos importantes de sus vidas.

Esa interacción entre hipocampo y amígdala es la que explicaría por qué la música tiene la capacidad única de evocar recuerdos vívidos y autobiográficos. «La música está profundamente entrelazada con nuestro sentido de identidad e historia personal”, subraya Habibi, según Medical Xpress.

Los hallazgos de la investigación sugieren una vía no farmacológica para ayudar a las personas que sufren deterioro cognitivo, mejorando su bienestar emocional. Tradicionalmente la música de fondo se ha propuesto como una alternativa terapéutica para mejorar las tareas de memoria. Sin embargo, sus verdaderos efectos llevan tiempo en entredicho. El estudio Efecto Mozart y memoria en pacientes con deterioro cognitivo (MEM-COG), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, apuntaba que escuchar música clásica de fondo mientras se hacen ejercicios de memoria ni mejora ni empeora el nivel de aprendizaje de las personas con deterior o cognitivo leve.

Ahora bien, escuchar una música más activadora, con efecto nostálgico, sí podría tener un efecto positivo en esas mismas personas. Los resultados del estudio abren nuevas posibilidades para el uso de la música como una intervención terapéutica en el tratamiento de afecciones relacionadas con la memoria, como el alzhéimër.

Con información de Uppers

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