Dormir en forma reparadora a medida que envejecemos no es una misión imposible. Expertos en sueño alertan que a partir de los 50 años muchas personas comienzan a experimentar interrupciones nocturnas, menos horas de descanso y una sensación de fatiga al despertar, pero aseguran que esto no debe considerarse algo inevitable.
Para mejorar la calidad del sueño, los especialistas recomiendan establecer un horario fijo para acostarse y levantarse, incluso durante los fines de semana. Mantener una rutina regular ayuda a sincronizar el reloj biológico, que con la edad se vuelve más sensible a los cambios.
El ambiente para dormir también juega un papel fundamental: se aconseja mantener la temperatura del dormitorio entre 18 y 19 °C y minimizar cualquier fuente de luz, como cargadores, relojes o aparatos electrónicos. Además, es preferible evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse, ya que la luz azul retrasa la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño.
Por otro lado, los médicos sugieren revisar ciertos hábitos para favorecer un descanso más profundo: evitar la cafeína después del mediodía, moderar el consumo de alcohol por la noche y mantenerse activo físicamente con ejercicio regular, como caminatas. Si al quedarse despierto más de 15 o 20 minutos no logras dormir, lo recomendable es levantarse, hacer una actividad tranquila como leer, y volver solo cuando aparezca el sueño.
Con información de: Vozpopuli









