El accïdente cerebrovascular (ACV) es una enfermëdad aguda que se produce en el cerebro. Hay dos tipos: el accïdente cerebrovascular isquémico como el que sufrió Alejandra «Locomotora» Oliveras esta semana y el accïdente cerebrovascular hemorrágico. El primero de ellos, el más común, es causado por un coágulo de sângre que bloquea o tapa un vaso sânguíneo en el cerebro.
El segundo es causado por un vaso sânguíneo que se rompe y sângra en el cerebro. Los profesionales insisten en que el tratamiento inmediato es clave a la hora de mejorar el pronóstico de los pacientes tras sufrïr un ACV. “Es fundamental tomar conciencia de que el tratamiento temprano de las secuelas permite reducir su impacto, haciendo que el paciente tenga una mejor calidad de vida”, aseguró Verónica Silvana Matassa, especialista en Medicina Física y Rehabilitación.
Esta enfërmêdad puede provocar desde una parálisis a un trastorno del lenguaje, en la coordinación y el equilibrio, en la visión, o un deterioro intelectual. Estas condiciones pueden llegar a ser de leves a severas. Hay varias maneras para prevenir un ACV. Entre ellas, realizar controles anuales, conocer cuáles son sus síntomas para actuar de forma inmediata en caso de detectar alguno, trabajar en los rïesgos modificables y mantener la actividad cognitiva en funcionamiento.
Los expertos recomiendan realizar chequeos anuales para detectar si una persona tiene o no rïesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. De ser así, se implementarán técnicas para ayudar a reducirlo. Otro consejo es conocer cuáles son los síntomas del ACV, para actuar de manera inmediata. Estos son: debilidad o entumecimiento en la cara, brazo o la pierna; confusión repentina, dificultad para hablar o para entender el habla; problemas repentinos para ver con uno o ambos ojo; dificultad repentina para caminar; mareos; pérdida del equilibrio o coordinación; y dolor de cabeza severo y repentino sin causa conocida.
En este sentido, desde la cartera de Salud detallan que las personas con hipertênsión arterial, colêsterol alto o diâbetes, o aquellos que fuman o consümen drôgas, tienen más rïesgo de sufrir un ACV. Por esto, se recomienda tratar estos factores mediante intervención médica y/o cambios en los hábitos. A su vez, se aconseja mantener hábitos saludables como realizar actividad física sostenida, mantener una alimentación sana que incluya consumo de frutas y verduras, y reducir el consumo de sal y azúcar.
Con información de: El Portal de la Salud









