Durante y después del tratamiento con antibióticos es fundamental restaurar la flora intestinal (hoy se utiliza más el término “microbiota”). Los antibióticos no tienen buena prensa últimamente, pero hay que decir que son imprescindibles para determinadas dolencias, aunque inservibles para los trastornos causados por vïrus.
Con el propósito de restaurar el daño causado a nuestro intestino, debemos ingerir alimentos prebióticos y probióticos diariamente. Los primeros los encontraremos en las legumbres, los plátanos, la cebolla, la alcachofa o el espárrago. Los probióticos más recomendables son: coliflor, rábano, miel. También pueden consumirse los llamados “simbióticos”, que son preparados de probióticos y prebióticos que se encuentran en las farmacias.
También, la importancia de reforzar nuestro sistema inmune bebiendo varias infusiones al día. Una combinación muy potente es la de jengibre y cúrcuma. Es antiinflamatoria, digestiva y antioxidante, y puede usarse como aliada de las dietas antiobesidad.
Con información de: Ultra Levura









