Reciclar una antena parabólica puede convertirse en un verdadero tesoro para tu jardín. Gracias a su forma cóncava y su resistencia al exterior, este tipo de antena se presta para convertirse en un práctico bebedero para aves. Además, este reciclaje no solo ayuda a reducir residuos y ahorrar dinero, sino que también mejora la biodiversidad y aporta un elemento decorativo original.
Para convertir una antena en un bebedero funcional necesitarás algunos materiales sencillos: un recipiente o bandeja plástica para el fondo, sellador impermeable, pintura acrílica o esmalte al agua para exteriores, piedras decorativas, malla metálica fina, tornillos o remaches inoxidables, un soporte estable, taladro, lijas y guantes de protección.
El proceso comienza desmontando la antena del mástil y retirando los componentes electrónicos. Luego, con cepillo metálico y lija, se eliminan óxido y suciedad. Si deseas que el bebedero drene el exceso de lluvia, perfora un pequeño orificio lateral; de lo contrario, asegúrate de sellar bien toda la superficie interna con silicona o resina epóxica. La antena se coloca boca arriba sobre un pedestal estable y se asegura con tornillos inoxidables para evitar accidentes.
Finalmente, se puede pintar el exterior para integrarla al jardín, dejando el interior libre o solo con pintura no tóxica. Se colocan piedras decorativas para que las aves puedan posarse y se cubre parcialmente con malla para evitar hojas grandes. Con agua limpia hasta 2–3 cm de profundidad, el bebedero estará listo para recibir aves y convertirse en un atractivo punto ecológico y decorativo en el jardín.
con información de: Diario Uno









