A pocas horas de la instalación del Congreso de Colombia y la elección de su nuevo presidente, Honorio Henríquez, primer contratiempo en esa instancia para Abelardo de la Espriella, la prioridad inmediata del Legislativo es definir el lugar donde se realizará la juramentación del mandatario electo, prevista para el próximo 7 de agosto. La decisión resulta urgËnte debido a la cercanía de la fecha de investidura y a las diferencias entre las bancadas políticas, tras la instalación del Congreso que legislará en Colombia hasta 2030.

En torno al tema hay diferencias entre las bancadas de las fuerzas políticas. El mandatario entrante ha manifest@do su intención de que la ceremonia se lleve a cabo en el Cantón Militar de Popayán, departamento del Cauca, en el suroeste del país. Esta propuesta rompe con la tradición, ya que el acto protocolario suele realizarse en Bogotá, específicamente en el Capitolio Nacional o en la Plaza de Bolívar, frente al Congreso.

De acuerdo con la normativa vigente, el presidente debe juramentarse ante el Congreso, aunque la ley contempla que “las Cámaras podrán trasladar su sede a otro lugar” si así lo acuerdan. El Pacto Histórico, con 66 curules (entre senadores y representantes) y ahora en la oposición, propone mantener la ceremonia en el Congreso. El representante Daniel Monroy declaró: “No permitiremos que se supedite el poder civil del Congreso de la República (…) para que De la Espriella pueda cumplir sus caprichos”, al tiempo que afirmó que estarán atentos al desarrollo del deb@te.

La congresista Carol Borda (Salvación Nacional) presentó una iniciativa alineada con De la Espriella, y solicitó que la posesión se realice en una guarnición militar en Cauca. En la misma línea, el representante José Octavio Cardona (Partido Liberal) respaldó la propuesta y pidió “autorizar que la sesión plenaria prevista para el día 7 de agosto se lleve a cabo por fuera de las instalaciones habituales en la ciudad de Bogotá”.

Con información de: EFE

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