Antes o después, a todo el mundo le acaban saliendo canas en el cabello, ya que es un proceso totalmente natural en el ser humano. Cuando esto sucede, se pueden tomar dos opciones: por un lado, se pueden dejar crecer las canas y adoptar esta estética; y por otro lado, se pueden teñir, pero es importante saber elegir bien los tonos para no tener un aspecto más envejecido.

Si se opta por dejar el cabello blanco, es decir, al natural, las facciones se suavizarán, de tal forma que pómulos y mandíbula estarán menos marcadas. Como consecuencia, se adoptará un aspecto más dulce y envejëcido. Lo mejor de esta alternativa es que no se requieren cuidados especiales para el cabello, tan solo hidratación y nutrición, ya que las canas pueden resecarse bastante.

En cambio, si lo que se busca es mantener un aspecto más juvenil, con facciones marcadas, la mejor opción es teñir las canas, pero no se cualquier color, sino respetando nuestra colorimetría. La colorimetría son el conjunto de colores y tonos que mejor le sientan a una persona, en función de su tono de piel, la forma de sus rasgos, etcétera. Los peluqueros recomiendan siempre que se deseen teñir las canas y buscar un aspecto juvenil teñir del color del que era nuestra raíz antes de la aparición de la canas, ya que es nuestra colorimetría natural y lo que mejor nos va a sentar.

Advierten que es un error muy común teñirse de rubio en esta etapa (a no ser que el pelo fuera rubio de raíz antes), ya que el efecto que se obtiene es el mismo que cuando se dejan las canas al natural: un rostro más envejëcido y con arrügas más marcadas. En definitiva, la recomendación es sencilla: o bien dejar las canas al natural, o si se opta por teñirlas, elegir siempre tonos similares al de nuestro pelo, ya que serán los que mejor quedarán.

Con información de: La Razón

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