El tomate de árbol, más conocido como tamarillo o tomate andino, es una fruta exótica originaria de Sudamérica. De hecho, se cultiva en Argentina, Ecuador, Perú, Bolivia o Venezuela y guarda mucha similitud con el tomate, sobre todo por su pulpa gelatinosa y repleta de semillas.
Por lo general, se encuentra en tres variedades que se diferencian por el color de su piel: rojo, naranja o amarillo. Estas dos últimas, precisamente, son más dulces y tienen las semillas más tiernas. Ahora bien, su sabor es una combinación entre lo dulce y ácido, con tintes ligeramente cítricos.
Previenen la visión borrosa. La vitamina A es determinante para la salud de los ojos y puede ayudar a prevenir problemas de visión como la degeneración macular y la visión borrosa. Puede consumirse entero, en forma de jugo, conservas o mermeladas, por ejemplo. Precisamente para obtener los últimos aspectos positivos mencionados anteriormente es mejor comerlo solo y fresco. Sin ninguna preparación, es recomendable partirlo por la mitad y comerse la pulpa con una cuchara.
También, puede ser usado en la preparación de ensaladas, en conjunto con quesos o incluso en la preparación de salsas. Lo mejor, sin duda, es que se puede incluir en la alimentación diaria como cualquier otra fruta, debiendo preferirse entero.
Con información de: El Universo









