En la actualidad, pueden encontrarse todo el año gracias a los cultivos en invernadero, ahora bien, son preferibles siempre las de temporada (primavera y principios de verano), criadas de la forma más natural posible.
El proceso ideal, avalado por la ciencia y que todos podemos hacer en nuestros hogares es la termoterapia. Este consiste en sumergirlas brevemente en agua caliente (50-60ºC) y luego en agua fría para prolongar su vida útil, puesto que el cambio brusco de temperatura elimina bacterias y las esporas de moho.
Incluye sumergir las fresas en agua caliente por unos 30-60 segundos, luego escurrirlas y enjuagarlas acto seguido en agua muy fría durante otro minuto, secarlas correctamente y guardarlas en un recipiente refrigerado con papel absorbente.
Con información de: La Nación









