El desayuno es una comida fundamental para iniciar el día con energía y favorecer la salud física y mental. Saltarse el desayuno puede afectar negativamente el rendimiento, la concentración y el estado de ánimo, además de aumentar el riesgo de problemas de salud a largo plazo.

El desayuno debe cubrir el 20% de las necesidades energéticas diarias y la idea es que se consuma a más tardar dos horas después de haber despertado. Según la especialista algunos de beneficios para la salud son:

Mejora del estado nutricional: Haber tomado desayuno permite que, al momento de ingerir las otras comidas del día, sea más fácil optar por alimentos con menos grasa y más ricos en fibra, vitaminas y minerales.

Control del peso: el hecho de repartir las calorías durante el día en cuatro o cinco comidas, ayuda a que no se sobrecargue ninguna de ellas. Esto también contribuye a evitar “picotear” entre horas (snacks, golosinas, dulces, bebidas azucaradas, entre otros).

Rendimiento físico e intelectual: las personas que omiten el desayuno ponen en marcha una serie de mecanismos a nivel orgánico, como el descenso de la hormona insulina y aumento de cortisol y sustancias como la adrenalina, dopamina, entre otras. Estos cambios hormonales alteran o condicionan la conducta e influyen negativamente en el rendimiento físico e intelectual.

¿Qué opinas de esto?