Las personas que se muerden las uñas suelen compartir ciertos rasgos comunes, aunque no hay un perfil único. De Salud Psicólogos explica que «habitualmente, detrás de la onicofagia o comerse las uñas, existe un problema de ansiedad, nerviosismo o inseguridad. Podría suponer una válvula de escape frente a dificultades o situaciones traumáticas». Comerse las uñas, común en nïños, adolescentes e incluso adultos, se manifiesta por distintas razones y en diferentes contextos.
Este hábito también se asocia con individuos perfeccionistas o que experimentan altos niveles de estrés. Además, puede aparecer en personas tímidas, quienes encuentran en este gesto una vía para descargar tensión interna. Sin embargo, no siempre se trata de ansiedad: en algunos casos, este gesto se vuelve una costumbre automática, repetitiva, que ocurre en momentos de aburrimiento, concentración o incluso placer inconsciente. Aunque a simple vista puede parecer un gesto sin importancia, en realidad puede estar revelando estados emocionales más profundos y características específicas de la personalidad.
Las características más comunes de las personas se muerdan las uñas. Ansiosas: tienden a preocuparse con facilidad y necesitan descargar esa tensión de forma física. Impacientes: se aburren con facilidad o no toleran bien la espera. Perfeccionistas: buscan el control y sienten frustración cuando las cosas no salen como desean. Tímidas e introvertidas: pueden usar este hábito como forma de autorregulación emocional. Baja autoestima: suelen tener una autopercepción negativa. Emocionalmente sensibles: experimentan emociones intensas y necesitan canalizarlas.
Forma inconsciente de calmar la ansïedad. Mecanismo de defensa contra el ëstrés. Necesidad de control, en momentos en que todo parece fuera de control, algunas personas recurren a conductas repetitivas como una forma de recuperar una sensación de dominio.
Recomendaciones generales para tener en cuenta, hablar con alguien de confianza, evita situaciones de alto ëstrés cuando sea posible, o prepara estrategias para enfrentarlas. Mantén una rutina saludable: dormir bien, comer sano y hacer ejercicio ayudan a regular las emociones. Establece un control de progreso: anota los días en que no te muerdes las uñas. Y lo puedes hasta celebrar. Sé constante y paciente: cambiar un hábito lleva tiempo, pero es totalmente posible.
Con información de: La Razón









