Soñar con personas fallecidas puede ser una experiencia emocionalmente intensa. Estos sueños generan preguntas sobre su significado, especialmente cuando se repiten o nos afectan al despertar. Tener presente a un ser querido que ya no está con nosotros puede generar una mezcla de sentimientos, desde consuelo hasta tristeza o angustia.

Este hecho no tiene por qué ser algo negativo. Muchas veces es simplemente una manera en la que el subconsciente intenta sanar, recordar o cerrar una etapa. Según CEPSIM Psicología Madrid, «el sueño es la herramienta que utiliza nuestro cuerpo para traer a la memoria consciente lo que se encuentra soterrado y censurado en el inconsciente». Estos sueños pueden tener múltiples significados: desde la necesidad de cerrar un ciclo, hasta un deseo de conexión o guía espiritual.

En algunos casos, son reflejo del duelo no resuelto o del impacto que esa pérdida dejó en nuestra vida. Para reducir la frecuencia de estos sueños, se recomienda establecer rutinas para dormir saludables, evitar estímulos emocionales intensos antes de ir a la cama, practicar la meditación y, si es necesario, buscar acompañamiento psicológico para procesar el duelo de manera consciente.

Son, además, representaciones simbólicas de pensamientos, emociones y recuerdos. El cerebro, durante el sueño, especialmente en la fase REM, organiza información, procesa emociones y resuelve conflictos internos. Por eso, los sueños no deben interpretarse de manera literal, sino como reflejos de lo que vivimos, sentimos o tememos.

Lo que es importante destacar es que las personas fallecidas no vienen a hablarnos en estos momentos. No tienen una razón real para comunicarse. Lo que vemos es una proyección de nuestro inconsciente. La tanatóloga Gaby Pérez Islas afirma que los muêrtôs «no tienen motivo por el que venir, están bien en donde están. En el fondo es lo que queremos, que sigan pendientes».

Con información de: Vanidades

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