En el mundo de los remedios caseros y las técnicas artesanales, existen combinaciones que a primera vista parecen inexplicables. Una de las que más curiosidad despierta en buscadores es la mezcla de miel con aserrín. Aunque para muchos pueda parecer un desecho pegajoso, lo cierto es que esta unión tiene propósitos específicos en distintas áreas.

El uso principal de esta mezcla se encuentra en el taller de madera. Históricamente, antes de la llegada de los resanadores químicos y las masillas sintéticas, los maestros carpinteros utilizaban la miel como un aglutinante natural, pero al combinarla ocurre la magia. Al combinar a la miel con el aserrín fino resultante del lijado de la misma pieza de madera, se crea una pasta con la que se pueden sellar grietas o agujeros de clavos.

Uno de los mayores beneficios de este método es la fidelidad del color. Al usar el propio polvo de la madera tratada, el parche se mimetiza casi a la perfección. Además, la densidad de la miel permite que la pasta sea lo suficientemente maleable para penetrar en fisuras profundas. Fuera del taller, en situaciones de campismo o emergencia, la mezcla de miel y aserrín se transforma en una herramienta de fuego vital. El aserrín, al ser altamente inflamable, tiende a consumirse demasiado rápido para ser efectivo por sí solo.

Cómo preparar esta mezcla para obtener los beneficios mencionados: Coloca una pequeña cantidad de aserrín en un recipiente limpio. Agrega la miel gota a gota mientras revuelves con una espátula pequeña. Busca una consistencia de masilla firme (que no se escurra, pero que sea moldeable). Presiona la mezcla en la grieta dejando un pequeño exceso hacia afuera. Deja secar por 24 horas. Una vez seco, lija el exceso y aplica una capa de barniz o sellador. Esto es vital para evitar que la humedad ablande la miel o que atraiga hormigas.

Con información de: La Razón

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