«Una causa común de los cambios en la forma de la espalda es la mala postura», plantean Ignacio Monti, terapista fīsico, licenciado en Educación Física y creador de Terapia Postural Holística (TPH), en un artículo publicado en The Conversation investigadores de la Universidad Deakin, en Australia.

«Es relativamente habitual que se produzca cifosis postural a partir de desequilibrios musculares, sobre todo en personas jóvenes que pasan muchas horas encorvadas en una silla, sobre un escritorio o mirando hacia abajo al teléfono. Afortunadamente, este tipo de curvatura de la espalda suele revertir con ejercicios adecuados, eastiramientos y conciencia de la postura», escriben en el artículo replicado en esta sección.
Uno de los ejercicios claves es, estirar el cuello y desde ahí hacer movimientos de rotación de la cabeza hacia los laterales, tratando que la rotación de la cabeza sea desde el eje cervical, evitando el desplazamiento lateral de la cabeza (por ejemplo, llevar la oreja hacia un hombro o de trasladarte con el mentón hacia abajo), dejando el mentón paralelo a la línea del cuerpo.

Apertura y movilidad de tronco: enrollar una toalla y colocarla entre el piso y la espalda, en el centro de la columna (que vaya desde la base de los omóplatos hacia la cabeza). “Si sientes tensïón en el cuello en esta posición, puedes colocarte una almohada o algo que te dé sostén a la base del cuello”, aconseja Ignacio. Una vez que sientes que la respiración empieza a estar más fluida y el pecho menos tenso, llevar las manos hacia el techo, tomarlas y, dejando brazos estirados, hacer como un pequeño péndulo con los brazos hacia los laterales, sintiendo que ese péndulo masajea la parte de los omóplatos, el espacio que hay entre los omóplatos y la columna. Repetir 10 veces para cada lado.
No forzar en ningún momento los ejercicios, que el cuerpo vaya hasta donde pueda. Registrar las sensaciones: cómo queda la espalda apoyada, el pecho relajado y la respiración que fluye sin tensiones.
Con información de: Clarín









