Para aquellos que no son partidarios de la época de calor, los efectos pueden ser especialmente negativos, especialmente en lo que se refiere a la función del cerebro, incidiendo sobre aspectos como la memoria, la concentración o, incluso, la estabilidad emocional.

«El calor puede afectar varias áreas del rendimiento cognitivo, incluida la atención, la memoria a corto plazo y la toma de decisiones. Cuando el cuerpo se sobrecalienta, los recursos se desvían del cerebro para regular la temperatura central, lo que puede disminuir la velocidad de procesamiento y reducir la claridad mental», explica el neurólogo Steven Allder.

Esto supone que las personas tengan más dificultad de concentrarse, resolver problemas sencillos o retener la información, algo que es particularmente visible cuando se produce una exposición prolongada al calor o la falta de hidratación. Por otra parte, estas altas temperaturas también afectan a las emociones: «Hay cada vez más evidencia que vincula las temperaturas más altas con la inestabilidad emocional», incide Allder.

La fatiga mental durante la exposición al calor es particularmente común cuando la hidratación es inadecuada o cuando las personas están expuestas a períodos prolongados de calor sin un descanso o enfriamiento adecuados.

Si bien, no todos son puntos negativos, de hecho, en las época de buen tiempo y de sol, se produce más serotonina, lo que mejora el estado de ánimo, el sueño y el equilibrio emocional general. Además, mayores niveles de vitamina D están también vinculados a una mejor salud mental.

Con información de: BBC

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