Los baños suelen acumular humedad, lo que dificulta que las toallas sequen correctamente y provoca malos olores, especialmente en espacios pequeños o con ventilación limitada. Para evitar esto, es fundamental ventilar el bañø tras cada ducha abriendo las ventanas o usando deshumidificadores; si la humedad persiste, lo ideal es secar las toallas en otra habitación, al sol o cerca de fuentes de calor, evitando siempre colgarlas detrás de la puerta donde el aire no circula.
La forma en que las guardas es igual de importante, ya que doblarlas cuando aún no están 100% secas fomenta la proliferación de bacterias. Al almacenarlas en armarios, se recomienda utilizar productos antihumedad, o bien una solución casera y económica: colocar una pequeña bolsa de tela con arroz, la cual debes cambiar cada 15 días para que absorba eficazmente el agua en espacios cerrados.
Si tus toallas ya presentan ese olor a humedad, un lavado convencional a veces no basta para eliminar las bacterias. Una técnica muy efectiva es añadir una taza de vinagre blanco en el ciclo de prelavado de tu lavadora, lo cual ayuda a neutralizar los malos olores de forma natural gracias a sus propiedades desinfectantes.
En caso de que el aroma persista, puedes optar por dejar las toallas en remojo con agua caliente y vinagre antes de lavarlas. Si esto tampoco resulta suficiente, los especialistas sugieren realizar un segundo ciclo de lavado con agua caliente, incorporando esta vez 125 gramos de bicarbonato de sodio para garantizar una limpieza profunda y ëliminar cualquier rastro de humedad.
Con información de Europapress









