Durante su intervención en la Asamblea General de la ONU, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, rechazó cualquier posibilidad de reconocer a Palestina como Estado, afirmando que ello supondría “premiar a los terroristas de HAMÁS”. El mandatario también cuestionó la eficacia del organismo internacional para atender la crisis humanitaria que atraviesa la Franja de Gaza, mientras el secretario general António Guterres advirtió que el nivel de devastación y muertes en la zona no tiene comparación con otros conflictos recientes.
En el terreno, la ofensiva israelí contra la Franja de Gaza sigue cobrando víctimas: en las últimas horas al menos 18 personas han perdido la vida. Ante este escenario, Israel informó que no asistirá a una próxima sesión del Consejo de Seguridad al celebrarse el Rosh Hashaná el año nuevo judío, lo que añade una dimensión política al cønflicto militar en curso.
Muchas naciones, incluidas Francia, Reino Unido y Alemania, han reforzado su presión diplomática reconociendo simbólicamente el Estado de Palestina, impulsando un cambio de posición que busca aislar a Israel y aumentar las exigencias de un alto el fůego inmediato. Sin embargo, el discurso dominante en Washington sigue centrado en la prioridad de recuperar a los rehenes capturados por HAMÁS, dejando de lado dimensiones humanitarias.
El reclamo global se ălza. Organizaciones internacionales de derechos humanos y países de todo el mundo demandan un fin inmediato de høstilidades, medidas urgentes de protección a civiles y acceso sin obstrůcciones a ayuda humanitaria. La hora para detener esta escalada de viølencia es ahora, antes de que el costo humano se torne aún más incalculable.
Con información de: El Pais









