A pesar de los esfuerzos diplomáticos, los enfręntamientos en el terreno continúan. Durante el fin de semana, atâques rusos con misïles y drones provocaron müërtęs y dañøs a infraestructuras esenciales en Chernígov, Kremenchuk y Járkov, afëctåndo el suministro de electricidad y agua a la población civil, y subrayando la urgēncia de encontrar una solución política al cønflictõ.
La discusión sobre la paz se centra en puntos críticos como el control de Donbás y la central nucleâr de Zaporiyia, regiones estratégicas bajo ocupación rusa. Resolver estas cuestiones es considerado indispensable para garantizar la seguridad energética y nucleâr de Ucrania, así como para sentar las bases de un acuerdo duradero.
El presidente Donald Trump criticó a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, por no haber revisado aún la propuesta de paz presentada por Washington. Según Trump, aunque la población ucraniana ve favorablemente el plan, el líder de Kiev no estaría preparado para aceptarlo, y algunos puntos beneficiarían indirectamente a Rusia, lo que complicaría la negociación.
Zelenski, por su parte, aseguró que Ucrania mantiene su compromiso de colaborar con Estados Unidos para avanzar hacia un acuerdo, y destacó que permanece en contacto con los negociadores para mantenerse informado sobre los avances. Mientras tanto, el Kremlin indicó que la nueva estrategia de seguridad estadounidense podría favorecer un diálogo constructivo, aunque varios aspectos del plan no serían viables desde la perspectiva rusa.
Las declaraciones de Trump se producen tras tres días de conversaciones entre delegaciones estadounidenses y ucranianas en Florida, que buscaban reducir las diferencias sobre la propuesta de Washington. El plan de paz se ha convertido en un punto central de tensión diplomática, mientras líderes europeos y aliados internacionales monitorean la situación y buscan fomentar un consenso para evitar una escalada del cønflictõ.
Con información de: Globovisión









