¡Un caso insólito de desconfianza! Una habitante del suburbio de Riverwood, en el suroeste de Sídney, Australia, se convirtió en la ganadora de un lujoso paquete de premios valorado en 10,2 millones de dólares australianos (más de 7,1 millones de dólares estadounidenses), pero estuvo a punto de perderlo por completo. Pensando que se trataba de un fraude telefónico, la mujer decidió cortar la comunicación de inmediato y bloquear el contacto de Ben Sawkins, gerente general de la organización responsable del sorteo, Dream Home Art Union.  

El millonario botín sorteado por la entidad benéfica incluía una mansión de cuatro pisos ubicada en Currumbin (Gold Coast), un vehículo de lujo Land Rover Defender y 400.000 dólares australianos en lingotes de oro. Tras insistir sin éxito a través de mensajes de texto, correos electrónicos y llamadas desde una emisora de radio local cuyos locutores no lograron convencerla, los organizadores debieron desplegar un inédito operativo de búsqueda y verificación para demostrar la autenticidad del premio.  

De acuerdo con los organizadores del evento, la proliferación de estafas telefónicas en la región ha provocado que muchos ciudadanos reaccionen con extremo recelo ante este tipo de notificaciones. Sin embargo, la insólita historia se volvió rápidamente viral en redes sociales, sirviendo como un claro reflejo de los niveles de escepticismo actual ante las llamadas no solicitadas.  

Noticias 24 horas / Fabiana Almeida

Foto cortesía Envato

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