Una ambulancia se acerca con la sirena encendida y, antes incluso de que el vehículo sea visible, un perro alza la cabeza y emite un aullido largo y sostenido. Esta escena se repite a lo largo de todo el mundo y ha dado pie a todo tipo de creencias populares, algunas con tintes místicos, llegando a quien sostiene que el animal ‘presiente’ una desgracia o que percibe la muerte a distancia.
El perro doméstico desciende de una especie extinta de lobo y conserva buena parte de su repertorio comunicativo. En estado salvaje, los lobos utilizan el aullido como forma de comunicación a larga distancia. Sirve para reunir a la manada, marcar territorio o mantener el contacto cuando algún individuo se ha separado. Desde este punto de vista, ningún perro está reaccionando a una emêrgência humana, sino a lo que interpreta como una señal acústica social. Aúlla para indicar su presencia o para sumarse a lo que percibe como una llamada.
Las sirenas están diseñadas precisamente para destacar sobre el ruido ambiental. Emiten tonos intensos, variables y de alta frecuencia que atraviesan el tráfico y las paredes. Lo que para una persona es un sonido fuerte y molesto, para un perro es todavía más penetrante y complejo. Ese tipo de estímulo acústico encaja con el rango que activa el aullido en muchos individuos. De hecho, algunos perros reaccionan de forma similar ante instrumentos musicales, alarmas o determinadas canciones. El elemento común para explicar su reacción no es el significado del sonido, sino su estructura tonal.
Que un perro aúlle no implica necesariamente que esté süfriendo. Muchos lo hacen sin mostrar signos de estrés, continúan con su actividad habitual y se detienen cuando el sonido se apaga. En esos casos, el aullido forma parte de su repertorio comunicativo normal. Comprenderlo ayuda a desmontar mitos y a interpretar mejor el comportamiento del perro. Si el animal se limita a aullar brevemente cuando pasa una ambulancia y después se calma, está mostrando una conducta coherente con su biología. Si, en cambio, la reacción va acompañada de ansiedad intensa o se vuelve excesiva, conviene consultar con un veterinario para descartar problemas de conducta.
Con información de: El Tiempo









