Discutir en una relación es algo natural. De hecho, es saludable cuando se hace de forma respetuosa y asertiva. Comunicar al otro lo que nos molesta, lo que nos duele o lo que necesitamos mejorar en la relación es esencial para construir un vínculo saludable. Pero ¿qué pasa con todas esas pequeñas discusiones tontas que mantenemos a lo largo del día por cosas como los platos sucios, la ropa por el suelo o las migas del pan en la mesa?
La psicóloga Elizabeth Clapés, nos explica en el podcast que comparte con Alicia González algo que resulta completamente revelador: No tienes derecho a manifestar todos tus enfados. Aprender a identificar qué batallas merece la pena luchar es tan importante como comunicarnos de forma asertiva si queremos construir una relación saludable.
Y no se refiere solo a los grandes asuntos de la relación, sino a las minucias más pequeñas. Una cama sin hacer, una toalla mojada sobre el colchón, una chaqueta sobre el sofá. Estos pequeños detalles acaban molestándonos, y ese enfado, nos explica, no tiene nada de malo. Pero manifestarlo no siempre es legítimo.
En este sentido, recoge Clapés, es importante “filtrar por qué te enfadas”, ya que, asegura, “es muy probable que haya pequeñas cosas del día a día que te molestan constantemente, pero tú no puedes hacer un Cristo de todas ellas”. Es decir, debemos saber discernir que enfados deben ser manifestados y cuáles no. Y si sigues sin ver claro por qué deberías hacerlo, la experta lo deja claro.
Con información de: El Español









