En el mundo tecnológico, algunas innovaciones atraviesan ciclos de auge y caída, solo para resurgir con renovado vigor. Este fenómeno, denominado «Efecto Pulp Fiction», hace referencia a tecnologías que, tras un inicio prometedor y posterior olvido, encuentran una segunda oportunidad. Un ejemplo claro es el código QR, que, tras una caída en desuso, experimentó un resurgimiento impulsado por la necesidad de soluciones sin contacto durante la pandemia.
Eli Dourado, economista e inversor, propone que muchas de estas tecnologías olvidadas poseen un valor subestimado. Advierte que avances de décadas pasadas, como los aviones supersónicos o la energía nuclear, fueron abandonados por barreras regulatorias o falta de incentivos, pero hoy podrían ser viables gracias a nuevos desarrollos. Según Dourado, «si algo se pudo hacer en el pasado, se puede hacer en el presente y en el futuro, porque la física es la misma».
Este enfoque resalta la importancia de no descartar tecnologías por considerarlas obsoletas. En lugar de buscar constantemente lo nuevo, es prudente revisar el pasado en busca de soluciones que, con los avances actuales, puedan ser implementadas con éxito. La «última milla» de desarrollo, a menudo ignorada, puede ser la clave para desbloquear el potencial de estas tecnologías.
El «Efecto Pulp Fiction» también se observa en la adopción de drones. Aunque inicialmente prometían revolucionar diversos sectores, su desarrollo se estancó. Sin embargo, la pandemia y la necesidad de minimizar el contacto físico impulsaron su uso en áreas como el comercio y la logística, demostrando que, con el contexto adecuado, tecnologías previamente desestimadas pueden encontrar su lugar.
En conclusión, el «Efecto Pulp Fiction» nos enseña que la innovación no siempre reside en lo nuevo. A veces, mirar hacia atrás y reevaluar tecnologías pasadas con una nueva perspectiva puede ser la clave para avanzar. Al final, lo viejo puede funcionar, siempre que se le dé la oportunidad adecuada.
Con información de: La Nacion









