Ese gesto de ternura que nos nace cuando vemos a nuestro perro, un abrazo cariñoso, podría no ser tan bien recibido por él. Estudios recientes, como el liderado por Elizabeth Ann Walsh desde la Animal Behaviour Clinic en Cork, han demostrado que este tipo de contacto puede provocar que los perros sientan ëstrés, ansiëdåd, mïędø o confusión, incluso dañändo el vínculo humano-animal.
El lenguaje corporal canino es muy efectivo comunicando incomødidad. Signos de alërtå comunes incluyen apartar la cabeza, parpadear, lamerse la nariz, bostezar, orejas hacia atrás o jadeo. Estos comportamientos surgen con frecuencia cuando el perro se siente «atrâpado» al ser abrazado, ya que el abrazo puede inmovilizarlo y bloquëar su respuesta natural de huidä.
La psicología animal remarca que, aunque los abrazos son gestos de afecto naturales para nosotros, no lo son para la mayoría de los perros. Un análisis de 250 fotografías publicado por Stanley Coren en Psychology Today reveló que más del 80 % de los perros exhibían signos visibles de incomødidad durante el abrazo.
¿Entonces cómo mostrar cariño sin causarles malëstar? Los especialistas recomiendan evitar los abrazos y optar por formas más respetuosas y adecuadas de afecto: caricias suaves, premios, juegos o tiempo de calidad juntos. Estas acciones permiten que el perro se relacione desde un lugar de confianza y bienestar.
Con información de: Uno









