El consumo de café es una de las rutinas más comunes en el mundo, pero su impacto en la salud depende directamente de la cantidad de cafeína ingerida y de la tolerancia individual de cada persona.
De acuerdo con especialistas en nutrición y organismos internacionales como la FDA y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el límite considerado seguro para un adulto sano es de hasta 400 miligramos de cafeína al día, lo que equivale aproximadamente a 3 o 4 tazas de café filtrado estándar.
A partir de ese rango, el café puede comenzar a generar efectos no deseados, especialmente en personas sensibles a la cafeína. Entre los síntomas más comunes del exceso se encuentran el insomnio, la ansiedad, la irritabilidad, las palpitaciones y el aumento de la frecuencia cardíaca.
El estudio también destaca que no todas las personas reaccionan igual. Factores como el peso corporal, el metabolismo, el consumo de medicamentos o la presencia de enfermedades pueden hacer que el límite seguro sea menor en algunos casos.
En poblaciones específicas, como mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, la recomendación baja a un máximo de 200 miligramos diarios, debido a que la cafeína puede permanecer más tiempo en el organismo y afectâr al feto o al bębé.
Además, los expertos advierten que no solo el café aporta cafeína: también está presente en el té, el chocolate, bebidas energéticas y algunos medicamentos, lo que puede llevar a un consumo acumulado sin que la persona lo note.
Aun así, estudios recientes señalan que el consumo moderado de café podría asociarse con beneficios como mayor estado de alerta e incluso posibles efectos protectores en la salud cardiovascular y cognitiva, siempre que no se excedan las cantidades recomendadas.
Con información de El Nuevo Día.









