El amor propio va más allá de afirmaciones rápidas o ritüales de redes sociales; se trata de un trabajo profundo y constante con nuestra mente y emociones. La psicóloga clínica Phoebe Rogers ofrece una guía para desarrollar una autoestima sólida y auténtica que impäcte positivamente en todos los aspectos de la vida.

El primer paso consiste en reconocer y priorizar las propias necesidades emocionales. Según Rogers, muchas veces la carencia de amor propio tiene raíces en la infancia, cuando la validación, la empatía y la expresión de afecto eran insuficientes. Entender que estas necesidades son legítimas y aprender a atenderlas es el inicio de la autoaceptación.

El segundo consejo se centra en sanar al niño interior a través de la validación emocional. Aprender a reconocer, aceptar y acompañar nuestras emociones permite superar herïdas pasadas y construir una base sólida de autoestima, liberándonos de patrones de abandono o invalidación.

El tercer paso clave es identificar y reestructurar creencias limitantes. Rogers recomienda desafiar los pensamientos negativos que nos hemos construido con el tiempo y reemplazarlos por ideas más realistas y positivas. Este proceso fortalece la percepción de nuestro valor y nos ayuda a tomar decisiones más alineadas con nuestro bienestar.

Finalmente, la especialista enfatiza la importancia de establecer límites saludables y practicar el autocuidado. No se trata solo de consentirse, sino de proteger nuestro espacio emocional, priorizar la salud mental y rodearnos de relaciones que respeten y fortalezcan nuestra autoestima.

Cultivar el amor propio, según Rogers, es un viaje constante de autoconocimiento, validación emocional y acción consciente. Más que un hábito superficial, es una práctica que transforma la vida y nos permite enfrentarnos al mundo desde la confianza y el respeto hacia nosotros mismos.

Con información de: El Debate

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